Historia

Con la expansión celta desde Centroeuropa, en la zona de Santibáñez de Béjar se asentaron los Vettones poco antes del S.VII a.C. Los vacceos, pueblo celtibérico cuya existencia está probada al menos desde el S. III a.C., se expandían arrinconando a los Vettones en las sierras de Gata y Gredos. A la llegada a Salamanca de Aníbal en el 218 a.C. y de los romanos después, al norte y al este del Tormes se hallaban establecidos los Vacceos, dedicados básicamente a la agricultura, mientras al otro lado del río, incluyendo la orilla derecha del alto del Tormes y tierras vecinas del Barco y de Piedrahita, vivían los Vettones, cuya principal ocupación era el pastoreo (de ahí ha quedado como documento indeleble el conjunto de verracos y toros graníticos repartidos por el centro, oeste y sur de la provincia de Salamanca). Estos pueblos celtíberos mantuvieron durante el siglo II a.C. continuas guerras contra los romanos, hasta que son sometidos. La población de El Berrueco, asentada desde el neolítico (unos 3.000 años a.C.), resiste desesperadamente, pero es arrasada y desaparece

Durante la dominación romana de la península, la actual provincia de Salamanca queda englobada en la Lusitania (una de las tres provincias en las que el emperador Augusto dividió a Hispania). En esta época se aprecia una primera división administrativa de la provincia: Salmántica (la Tierra de Salamanca, donde está la zona de Santibáñez de Béjar), Miróbriga (la Tierra de Ciudad Rodrigo) y Bletisama (la Tierra de Ledesma: casi todo el partido de Ledesma y Vitigudino).

En el siglo IV se produce la invasión de los Bárbaros, expandiéndose los Suevos desde Galicia hacia el interior, pasando a pertenecer Salamanca al reino Suevo.

A mediados del S. VI los Francos desalojaron a los Visigodos del Sur de Francia y les obligaron a establecerse al otro lado de los Pirineos, en parte de la península Ibérica, pasando también la zona de Santibáñez de Béjar a pertenecer al reino Visigodo (el 23 de abril de 1990, al derribarse una casa para levantar un nuevo edificio, se encontró una estela visigoda del siglo VII esculpida en caliza marmórea. Se encuentra actualmente en el Museo provincial de Salamanca).

A finales del siglo VI el reino visigodo incorporó a sus dominios al reino suevo (se cree que los poblados de Prao Juarro y El Maguillo eran poblados visigodos).

A comienzos del S. VIII el Islam se expande por África hasta la península Ibérica. El 27 de abril del 711 los musulmanes ocupan casi toda la península. Alfonso I (739-757) fundador de la dinastía asturiana, inició la reconquista aprovechando la rebelión de los bereberes contra Córdoba que desguarneció de tropas musulmanas Galicia y León. Alfonso II (791-842) logró resistir con éxito las sucesivas embestidas de los musulmanes y, el reino astur, que se extendía hasta Galicia y el alto valle del Ebro, quedó consolidado definitivamente. Los problemas internos en Al-Andalus llevaron a los musulmanes a abandonar la zona del Duero, favoreciendo la expansión de los pueblos del norte. La debilidad musulmana en la segunda mitad del S. IX fue aprovechada por los astures. Con Alfonso III (866-910) se llega hasta el Duero y sobre el Arlanza se traza una línea formidable de torres, castros y castillos. Esta tierra empieza a denominarse Castilla. Una vez ocupadas las plazas se poblaban lo más intensamente que se podía. En el año 939, después de vencer a Alderramán II en Simancas, el rey Ramiro II de León repuebla Salamanca, Castro, Ledesma, Ribas, Baños, Alhandiga y Peña, lugares que a pesar de las destrucciones de Almanzor serían la base para la repoblación definitiva de la región en tiempos de Alfonso VI y sus sucesores. En la segunda mitad del S. X y en durante todo el S. XI la ciudad de Salamanca y su territorio pasó múltiples veces de manos árabes a manos cristianas y viceversa. A finales del S. XI el rey Alfonso VI encomienda a su yerno el conde D. Raimundo de Borgoña la repoblación de Segovia, Ávila y Salamanca

El emperador Alfonso VII (1105-1157), rey de Castilla y rey de León, reconquistó esta zona. Mantuvo la separación de los dos reinos y al establecer los límites entre ellos en la frontera (en la llamada entonces Extremadura), concedió a Castilla la zona de la Sierra de Béjar hasta la calzada de Quinea o de la Plata. Esta zona de la Sierra de Béjar, donde se encuentra Santibáñez, pasó a pertenecer a Castilla, formando parte del concejo de Ávila, que se encargará de la repoblación de la comarca y su cabecera (Béjar). La repoblación es llevada a cabo por castellanos, principalmente abulenses. Estos condicionamientos históricos y étnicos, además de los propiamente geográficos, explican las características diferenciales que desde entonces presentan la Sierra de Béjar y la Sierra de Francia, dos comarcas naturales perfectamente caracterizadas y diferenciadas a pesar de los abundantes rasgos comunes.

Los orígenes de Santibáñez de Béjar hay que buscarlos en esta época medieval, en el siglo XII, ya que es a partir de esas fechas cuando se produce en la zona la definitiva repoblación (campesinos sometidos a grandes cargas señoriales veían como alivio emigrar en busca de tierras menos gravosas acogiéndose a las cartas pueblas que los reyes emitían, trayendo consigo su cultura, sus costumbres y su religión: este puede ser el origen de la Virgen de Valparaíso).

 El 2 de junio del año 1211 el rey Alfonso IX (1171-1230), último rey de León y fundador de la Universidad de Salamanca en 1218, concedió a Béjar y su término el Fuero de Béjar, donde se recogen las leyes, privilegios y constumbres aplicables a la zona. Santibáñez de Béjar era una de las aldeas del término de Béjar, con su propio concejo de aldea y sometida al concejo de la Villa de Béjar. Para la repoblación se establecieron unidades menores: Cuarto de Abajo, Cuarto de la Sierra, Cuarto del Campo y Cuarto de Valvaneda (que tomaba el nombre del río que le surcaba y al que pertenecía Santibáñez de Béjar). 

A la muerte de Alfonso IX, su hijo Fernando III reunificará definitivamente los reinos de León y Castilla.

La historia de Santibáñez de Béjar correrá siempre pareja a la de Béjar. Como pueblo aforado, participó siempre de los privilegios y regulaciones contenidas en el Fuero, que establecía leyes y disposiciones sobre los vecinos y buena vecindad teniendo en cuenta la coexistencia de judíos, moros y cristianos desde los inicios de la repoblación hasta bien entrado el siglo XVI. La moralidad pública fue principal preocupación del Fuero. Si por una parte propugnaba la igualdad jurídica y libertad de cultos que hiciera posible la convivencia, por otra regulaba con penas severísimas aquellas actitudes que pudieran alterar dicha convivencia y moralidad pública (homicidio, aborto, adulterio, bigamia, hurto, hechicería...)

El día 20 de octubre de 1488 los Reyes Católicos concedieron el título de Duque de Béjar a Don Álvaro de Zúñiga, por lo que la Villa y Tierra de Béjar estuvieron sometidas a su poder feudal. En 1552 la más grande concentración de propiedades territoriales de Castilla pertenecía al Duque de Béjar: era propietario de 25.000 ovejas, que asentaba en Santibáñez y en los pueblos de su señorío en la primavera durante el esquileo; eran cerradas en "corrales" para que sudasen y la lana pesase más al ser exportada hacia los Países Bajos (algunos corrales aún se pueden apreciar en Prao Juarro, El Risco, Las Colonias, Las Hiyuelas, el Berrueco, etc.). Santibáñez fue un pueblo pechero que tenía que pagar rentas al Duque, propietario de las tierras que cultivaban y los pastos y montes donde cortaban la leña. La opresión por las fuertes cargas señoriales dio lugar a la emigración de santibañejos hacia América.

El 24 de julio de 1609 el Concejo y vecinos de Santibáñez de Béjar compraron en la cantidad de 6.500 maravedíes el derecho que tenía el Cabildo de Béjar sobre el monte de Santibáñez, licencia que otorgó el provisor de Plasencia. Existen unas ordenanzas municipales de 29 de abril de 1626, sometidas a la aprobación del Duque de Béjar, donde se regulan los aprovechamientos de pastos y leñas así como la custodia y guardería de los sembrados, viñedos y montes.

En 1702 el de Concejo de Santibáñez de Béjar compró al Licenciado Diego Hernández de Herrera las Dehesas de la Piquera, la Boyal (detrás de la ermita) de las Cañadas con el monte y la Dehesa de Valparaíso.

En 1713 el Duque de Béjar delegó en el Procurador del pueblo de Ledrada y en el de Gilbuena para que deslindasen el término, o sea, la raya de Medinilla y Santibáñez y levantasen escritura de convenio.

En el Catastro de Ensenada, del año 1751, se indica que Santibáñez de Béjar en esa época contaba con 15 nobles que no pechaban nada a la Hacienda real ni al Duque. En cambio los 44 labradores, 2 senareros, 11 arrieros, 3 tejedores, 1 carpintero, 1 sastre, 1 herrero, 3 peraires, 1 molinero, 24 jornaleros, otros 6 pastores y guardas de campo eran los que pechaban al señorío y pagaban el diezmo a la Iglesia. El Duque poseía en Santibáñez de Béjar escasas tierras, sin embargo conserva derechos sobre el pueblo, destacando los civiles, criminales, alcabalas (derecho regulado ya por los Reyes Católicos por el que se cobraba en las ventas y trueques) y derechos sobre mercados. Le pertenecían las tercias reales de los diezmos, los bienes mostrencos y perdidos (ovejas) "de que no parece dueño dentro del año y día", los bienes de los que fallecen sin testar al no dejar herederos dentro del cuarto grado y la escribanía del Concejo.

En un manuscrito de 1772 de D. José de Guevara Vasconcelos, se indica que hay 573 habitantes en ese año en Santibáñez de Bejar y que "este lugar es del Duque de Béjar y solo hay en él Alcalde pedaneo" y que "el sacristán no lo es en propiedad".

En 1785 compró el Concejo a los Licenciados Cristóbal de Oviedo y otros señores de Béjar el derecho al fruto de la bellota del monte y cebo de ganado de vara y malandar, en la cantidad de diez mil doscientos reales.

En el año 1789 se siguió pleito -que resolvió el tribunal de Valladolid- contra Medinilla para deslindar el monte de encina y término de ambos pueblos. Ganaron el pleito las Justicias de Santibáñez sin que en costas condenasen a ninguno.

En el año 1798 el Partido de Béjar estaba formado por los Quartos de Abaxo, de Arriba, del Campo y de Valvaneda, todos ellos de señorío secular, con una villa y 30 lugares y un total de 7.101 habitantes.

En 1805 la provincia de Salamanca se divide en dos partidos, el de la capital y el de Ciudad Rodrigo. Con la reforma administrativa llevada a cabo en 1833 la provincia de Salamanca sufrió algunos cambios, pasando de tener 14.532 km2 a 12.336 km2 y quedando encuadrada en el Reino de León. En la zona de Santibáñez los partidos de Mirón, Barco de Ávila, Piedrahita, y el Quarto de Arriba pasaron a formar parte de la provincia de Ávila y los términos de Armenteros, Cespedosa, Guijo de Ávila, Bercimuelle, Puente del Congosto y Navamorales se integraron en la provincia de Salamanca.   


Ayuntamiento de Santibáñez de Béjar · Plaza del Consistorio, 13 · 37740 · Santibáñez de Béjar - SALAMANCA · Teléfono/Fax: 923 59 40 01